Casi todas las clínicas que hacen email marketing hacen lo mismo: una newsletter mensual con las ofertas del mes, enviada a toda la base de datos. Es el formato con peor rendimiento que existe, y se sigue usando porque es el que parece que hay que hacer.
Por qué no lo abre nadie
Porque no le habla a nadie en concreto. Un correo que sirve para todo tu fichero no interesa especialmente a ninguna persona: la que acaba de terminar un tratamiento, la que lleva dos años sin venir y la que viene cada mes reciben lo mismo.
La segunda razón es el ritmo. Enviar todos los meses porque toca, tengas algo que decir o no, enseña a la gente a ignorarte. Y una vez que alguien te ignora sistemáticamente, recuperarlo es carísimo.
Y la tercera: casi siempre es publicidad. «Este mes, 20% en X». Nadie se suscribe a que le vendan.
Antes de nada: el permiso
Este punto se salta con alegría y es el que puede costarte dinero.
Que alguien sea paciente tuyo no significa que haya aceptado recibir publicidad. Tratar a una persona y enviarle comunicaciones comerciales son finalidades distintas, y la segunda necesita su propia base legal. En la práctica: una aceptación específica, informada y separada, que se pueda retirar tan fácilmente como se dio.
Eso implica tres cosas muy concretas:
- Un registro de quién aceptó, cuándo y qué texto aceptó.
- Un enlace de baja visible en cada envío, que funcione a la primera.
- Que quien se da de baja deje de recibir de verdad, incluidos los envíos automáticos.
Ese tercer punto es el que más falla: alguien se da de baja de la newsletter y sigue recibiendo la campaña de reactivación porque salía de otra lista. El resto de obligaciones, en la guía de RGPD para clínicas.
Lo que sí se abre
No es la newsletter: son los correos que hablan de esa persona en ese momento. Se configuran una vez y funcionan solos:
| Envío | Cuándo | Por qué funciona |
|---|---|---|
| Cuidados posteriores | Horas después de la sesión | Lo esperan, es útil y evita llamadas. |
| Toca repetir | Cuando vence el efecto de su tratamiento | Llega en el momento exacto en que le sirve. |
| Tratamiento a medias | Semanas después de la última sesión de una serie sin acabar | Hay algo empezado. Es el que más convierte. |
| Cumpleaños | Su día | Funciona si es un mensaje, no un cupón. |
| Bono con saldo | Cuando lleva meses sin usarlo | Ya pagó. Solo necesita acordarse. |
Todos tienen algo en común: nacen de un dato que ya tienes. Y por eso no se parecen a publicidad, aunque acaben trayendo a la persona a la clínica.
Si aun así quieres newsletter
Puede funcionar, pero con dos cambios. Uno: que sea contenido, no catálogo. Lo que preguntan en consulta, qué esperar de un tratamiento, cómo cuidarse en verano. Dos: cuando haya algo que decir, no cuando toque por calendario.
Y una regla simple para decidir si un envío merece la pena: si tú no lo abrirías, no lo mandes.
Qué mirar
La tasa de apertura es cada vez menos fiable, porque los clientes de correo abren los mensajes por su cuenta para precargarlos. Mira dos cosas más honestas:
- Cuánta gente hace clic en lo que propones.
- Cuántas citas salieron de ese envío. Es el único número que cuenta.
Y vigila las bajas. Un pico de bajas después de un envío es información valiosísima: te está diciendo que ese correo sobraba.
Cómo lo tenemos montado
En ClinicMate los envíos automáticos —confirmaciones, recordatorios, avisos— salen ligados a lo que le pasa a cada paciente, no a listas genéricas. Y respetan la oposición: quien pidió no recibir comunicaciones comerciales no entra en ninguna campaña, aunque cumpla los criterios de segmentación.
Los datos que hacen posibles los envíos útiles ya están en el sistema: una serie de tratamiento sin terminar, un bono con saldo, la fecha de la última visita. Es lo que convierte el email en algo que se abre en vez de en una circular. Sobre cómo usar esa misma información para recuperar gente, en reactivar pacientes inactivos.
Preguntas frecuentes
¿Puedo escribir a todos mis pacientes con ofertas?
No por el hecho de ser pacientes. Que alguien venga a tratarse no implica que haya aceptado recibir publicidad: son finalidades distintas y necesitas base legal para la segunda. Y siempre, salida fácil en cada envío.
¿Cada cuánto debería enviar?
Menos de lo que crees y con más motivo. Un envío al mes sin nada que decir educa a la gente a ignorarte. Vale más un envío cuando de verdad hay algo, más los automáticos ligados a lo que le pasa a cada persona.
¿Puedo mencionar el tratamiento que se hizo en el correo?
Con cuidado, y nunca en el asunto. El asunto se ve en la pantalla de bloqueo, y ahí puede leerlo cualquiera que esté al lado. Es información de salud: en el asunto, genérico; el detalle, dentro.
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Desarrolla ClinicMate desde Palma de Mallorca. Escribe sobre lo que ve trabajando con clínicas: dónde se pierde el dinero, qué procesos aguantan y cuáles se caen en cuanto hay volumen.